La vida entre la guerra y la paz, y la resolución de conflictos

Por: Patricia Serrano Lobos

Fuente imagen: Cortesía de la fotógrafa Quintina Valero, miembro de la Fundación DICTA. Esta foto hace parte de su registro fotográfico en Argelia. En la foto: “Zafia Mustafa Mohamed, una niña Saharawi de 6 años de edad en la escuela de primaria de Auserd, campos de refugiados Saharauis, en Tindouf (Argelia). En los campos la educación se realiza hasta los 12 años de edad. Para secundaria y estudios posteriores la educación se realiza en países extranjeros, principalmente Argelia, Cuba y Libia.” Quintina Valero

Para aquellas sociedades que viven en confrontaciones de forma aislada o en su cotidianidad y, peor aún, en medio de guerras civiles, la resolución de conflictos y la construcción de la paz significan literalmente la diferencia entre la vida y la muerte. Además, las sociedades atravesadas por la violencia difícilmente se plantean procesos de desarrollo sin tropiezos continuos y graves. Los bandos enfrentados y las víctimas civiles de los fuegos cruzados, las guerras y la violencia son una tremenda amenaza para la integridad y la fundación de un ámbito de seguridad y confianza fundamentales para el desarrollo. 

El mantenimiento de la paz implica que los conflictos de los cuales ninguna sociedad en el mundo está exenta, se deben resolver bajo unos parámetros delimitados de antemano para negociar sobre las diferencias, de tal forma, que la mejor salida posible sea solucionarlos sin ir en detrimento de sí mismos ni de los otros. La resolución de conflictos representa el reconocimiento tanto de las necesidades de los demás como de las propias. Sin embargo, entender y lograr este propósito es un aprendizaje, muchas veces doloroso en medio de grandes pérdidas humanas y materiales. 

Así, no es un aporte menor el de las personas que han dedicado sus vidas a resolver conflictos, construir y mantener la paz en lugares con poca esperanza de lograrlo. En ese sentido, no solo se requieren conocimientos y habilidades de negociación, también una gran dosis de coraje y confianza para la resolución de los conflictos. Por eso, conversamos sobre algunos conceptos fundamentales con Charles Dambach, connotado especialista en la resolución de conflictos, que posee una experiencia afincada en una larga carrera al servicio de la paz. Una misión que es definitivamente esencial, pues como lo afirma Charles Dambach, la paz es la base para concebir “la civilización”.

DICTA:

En general, ¿qué significa la resolución de conflictos? ¿Y se puede considerar lo mismo que el proceso de consolidación de la paz o hay algunas diferencias?

Charles Dambach responde:

La resolución de conflictos y la consolidación de la paz están estrechamente relacionadas, pero son conceptos distintos. La resolución de conflictos es el proceso de llevar a los adversarios a un acuerdo para poner fin a su disputa sin recurrir a la violencia. Si ya están involucrados en la violencia, la resolución de conflictos se centra en reducir y poner fin a la violencia y llegar a un acuerdo que permita a las partes coexistir en paz.

La consolidación de la paz, por otra parte, es el proceso de establecer y fortalecer los factores básicos que permiten a las naciones o sociedades vivir y funcionar en paz. The Alliance for Peacebuilding (ONG con sede en Washington DC) describe la consolidación de la paz como “un término flexible, que abarca una amplia gama de esfuerzos de diversos actores del gobierno y la sociedad civil en la comunidad, a nivel nacional e internacional para abordar los impactos inmediatos y las causas profundas de los conflictos antes, durante y después de que se produzca un enfrentamiento violento. En última instancia, la consolidación de la paz apoya la seguridad humana, donde las personas estén libres de miedo, libres de necesidades y libres de humillación”.

The Institute for Economics and Peace (con sede en Australia) ha identificado ocho “pilares” comunes en las sociedades pacíficas: Entorno empresarial sano, bajos niveles de corrupción, altos niveles de capital humano (educación), libre flujo de información, buenas relaciones con los vecinos, gobierno que funciona bien, aceptación de los derechos de los demás, y distribución equitativa de recursos. Las iniciativas que se centran en una o cualquier combinación de estos “pilares” cuando se aplican en entornos volátiles pueden considerarse de consolidación de la paz.

Según mi propia experiencia, la iniciativa de poner fin a la guerra fronteriza entre Etiopía y Eritrea fue un esfuerzo de resolución de conflictos. Los años de esfuerzo después de la firma del acuerdo de paz fueron medidas de consolidación de la paz para asegurar su mantenimiento. Ese proceso ha estado en marcha durante dos décadas, y todavía continúa.

La resolución de conflictos es el proceso de llevar a los adversarios a un acuerdo para poner fin a su disputa sin recurrir a la violencia.

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Aceptación de los derechos de los demás

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Altos niveles de capital humano (educación)

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Distribución equitativa de recursos

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Gobierno que funciona bien

Ocho “pilares” comunes en las sociedades  pacíficas  de acuerdo con The Institute  for Economics and Peace

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Entorno empresarial sano

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Buenas relaciones con los vecinos

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Libre flujo de información

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Bajos niveles de corrupción

“The Institute for Economics and Peace (con sede en Australia) ha identificado ocho “pilares” comunes en las sociedades pacíficas”.

Ocho “pilares” comunes en las sociedades  pacíficas  de acuerdo con The Institute  for Economics and Peace

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Aceptación de los derechos de los demás

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Altos niveles de capital humano (educación)

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Distribución equitativa de recursos

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Entorno empresarial sano

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Bajos niveles de corrupción

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Libre flujo de información

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Buenas relaciones con los vecinos

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Gobierno que funciona bien

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Aceptación de los derechos de los demás

“The Institute for Economics and Peace (con sede en Australia) ha identificado ocho “pilares” comunes en las sociedades pacíficas”.

DICTA:

En 2017, en su charla TED “Por qué no la paz” mencionó que “la paz y la prosperidad van de la mano”. En este contexto, ¿qué significa prosperidad?

Charles Dambach responde:

En ese contexto, me refería a los datos utilizados por el Índice Global de Paz para correlacionar la paz y la prosperidad. En general, el IGP utiliza el índice de desarrollo humano del PNUD para correlacionar la paz y la prosperidad, pero casi cualquier medida objetiva de prosperidad (PIB, Paridad de Poder Adquisitivo, PPA, el índice de prosperidad Legatum del Instituto Legatum, etc.), indica una alta correlación entre los países más pacíficos del mundo y los más prósperos. Hay otros valores, por supuesto, pero la paz y la prosperidad en general (PIB, ingreso per cápita, desarrollo humano), están correlacionados directamente.

DICTA:

Si se afirma que “la guerra es estúpida”, de acuerdo con su experiencia, ¿por qué los seres humanos lo consideran como un medio para resolver u obtener resultados y ventajas frente a otros?

Charles Dambach responde:

Me gusta citar al famoso general y presidente Dwight Eisenhower que dijo: “Odio la guerra… su brutalidad, su inutilidad, su estupidez”. Así que no son sólo los activistas por la paz los que se sienten así. Los líderes militares comparten nuestra afirmación de que la guerra y la violencia no tienen sentido. Solía dar conferencias en la Academia Militar de los Estados Unidos en West Point, y el comandante siempre me aseguró que quería que nosotros, los constructores de paz, tengamos éxito. “No queremos dispararle a la gente, y ciertamente no queremos que nadie nos dispare”. Como dijo Bertrand Russell, “la guerra no determina quién tiene razón, solo quién queda”. El único resultado garantizado de la guerra es la muerte y la destrucción.

No toleramos la violencia en los resultados ni en nuestros vecindarios. Las corporaciones no bombardean a sus competidores. Sería estúpido, y hemos desarrollado un valor que rechaza la violencia en estos contextos, y hemos establecido sistemas y mecanismos para resolver disputas sin muerte ni destrucción. Sabemos que la violencia también es estúpida a escala nacional e internacional, pero desafortunadamente, a lo largo de los siglos, la humanidad a menudo ha recurrido al uso de la fuerza para alcanzar objetivos económicos, filosóficos, culturales y religiosos. Atribuyo la propensión histórica a la violencia a actitudes destructivas; una creencia de que la guerra es inevitable, y la falta de establecimiento de sistemas y mecanismos alternativos de resolución de conflictos.

Fuente imagen: Pixabay. “La consolidación de la paz, (…), es el proceso de establecer y fortalecer los factores básicos que permiten a las naciones o sociedades vivir y funcionar en paz.”

Como dijo Bertrand Russell, “la guerra no determina quién tiene razón, solo quién queda”. El único resultado garantizado de la guerra es la muerte y la destrucción.

Sin embargo, afortunadamente, ese terrible fenómeno está disminuyendo. Como Steven Pinker documenta a fondo en su notable libro The Better Angels of Our Nature, Why Violence Has Declined (Los mejores ángeles de nuestra naturaleza, por qué la violencia ha declinado): “Podemos estar viviendo en la era más pacífica en la existencia de nuestra especie”. Pinker atribuye el progreso hacia la paz al avance del concepto de civilización. Al reconocer nuestra interdependencia tratamos de encontrar maneras de sobrevivir y tener éxito sin recurrir a una mentalidad de matar o ser asesinados. Eso es civilización.

Algunos dicen que la Segunda Guerra Mundial y la introducción de armas nucleares llevaron a la humanidad a este sentido. Ciertamente, al salir de la Segunda Guerra Mundial, finalmente establecimos las Naciones Unidas y otras instituciones mundiales y regionales, así como las leyes y normas internacionales para facilitar la diplomacia y el diálogo en lugar de recurrir a la fuerza. No hemos puesto fin a toda violencia, pero se ha reducido drásticamente, y las guerras entre los Estados-nación prácticamente han dejado de existir.

Al reconocer nuestra interdependencia tratamos de encontrar maneras de sobrevivir y tener éxito sin recurrir a una mentalidad de matar o ser asesinados. Eso es civilización.

DICTA:

¿Dónde cree que comienza la resolución de conflictos en las sociedades humanas? ¿Cómo podemos practicarlo?

Charles Dambach responde:

Creo firmemente que la resolución de conflictos, en cualquier sociedad comienza con actitudes y valores. Si una sociedad adopta una actitud de que la violencia no es razonable, racional o aceptable, establecerá los sistemas y mecanismos  para resolver las disputas pacíficamente.

DICTA:

Por favor, comparta con nosotros una de las experiencias más memorables que tiene en la consolidación de la paz.

Charles Dambach responde:

Para mí, destaca la iniciativa de pacificación y consolidación de la paz de la que formé parte en el Cuerno de África. Un pequeño equipo de antiguos voluntarios del Cuerpo de Paz construyó una relación de confianza con los líderes de Etiopía y Eritrea, y durante un período de dos años les ayudamos a ponerse de acuerdo con el fin de la guerra fronteriza que causó unas 100.000 muertes en una pequeña ciudad de 1.500 habitantes. Después de la firma del tratado, el Primer Ministro de Etiopía, Meles Zenawi, nos reconoció por la creación de “(…) el impulso y el espíritu que hizo posible este logro histórico”. Continuamos durante las décadas siguientes promoviendo políticas y programas para construir una paz sostenible.

Fuente imagen: Cortesía fotógrafa Quintina Valero. “Campo de refugiados saharauis, Dajla, Tindouf (Argelia). Las tormentas de arena conocidas como el “Sirocco” y las extremadas temperaturas que llegan a alcanzar 50 grados dificultan la vida de cerca de 170.000 refugiados saharauis que desde 1975 esperan la resolución de uno de los conflictos más antiguos del mundo.” Quintina Valero.

Además, hemos hecho, por primera vez en la historia, una prioridad el estudio de la paz. Cuando estaba en la escuela hace seis décadas, no había un solo programa de grado académico en la resolución de conflictos. El concepto de “estudios de paz” no existía. Ahora, hay más de 225 programas de nivel de posgrado certificados, y muchos, si no la mayoría, de  las principales universidades ofrecen cursos en resolución de conflictos. Por primera vez, estamos estudiando cómo prevenir la próxima guerra en lugar de simplemente cómo ganarla.

Fuente imagen: Freepik  –  Foto de Diseño creado por kjpargeter

Me gusta citar al famoso general y presidente Dwight Eisenhower que dijo: “Odio la guerra… su brutalidad, su inutilidad, su estupidez” Así que no son sólo los activistas por la paz los que se sienten así. Los líderes militares comparten nuestra afirmación de que la guerra y la violencia no tienen sentido.”

Por primera vez, estamos estudiando cómo prevenir la próxima guerra en lugar de simplemente cómo ganarla.

La contribución más importante que puedo hacer, sin embargo, es trabajar y apoyar a una nueva generación de constructores de paz. Estoy cerca de Victor Ochen, el increíble joven de Uganda que enfrentó una infancia envuelta por la violencia en un campamento de desplazados, para convertirse en embajador de buena voluntad de las Naciones Unidas para la paz y la justicia. También aprecio la estrecha colaboración con Riada Asimovic Akyol, una joven brillante de Sarajevo que sobrevivió al genocidio serbio contra los musulmanes, y ahora es una voz poderosa para la paz y la resiliencia.

Imagen cortesía Charles Dambach: De izquierda a derecha: Maikel Nabil de Egipto, Charles Dambach y Víctor Ochen de Uganda. Los jóvenes africanos y Charles Dambach fueron nominados para el Premio Nobel de Paz, en el 2017.

Charles Dambach

Nació en Ohio, Estados Unidos, y básicamente ha dedicado su vida a la resolución de conflictos y la construcción de paz en varios escenarios internacionales. 

Actualmente es miembro adjunto de la Universidad Johns Hopkins y American University, y miembro visitante del Instituto Woodrow Wilson. Ha sido Presidente y CEO (ahora Presidente Emérito) de la Asociación Nacional del Cuerpo de Paz, ex Presidente y en este momento, Senior Fellow de la ONG  the Alliance for Peacebuilding con sede en Wasington DC. Anteriormente fue CEO y ahora Director Emérito de la Operación Respeto, y Jefe de Gabinete del Congresista John Garamendi. Su carrera comenzó como voluntario del Cuerpo de Paz en Colombia, y sus memorias, Exhaust the Limits, the Life and Times of a Global Peacebuilder (Agotar los límites, la vida y los tiempos de un constructor de paz global, segunda edición),  narra su vida de servicio y de iniciativas exitosas para la paz, así como el liderazgo en la comunidad global de consolidación de la paz. Fue nominado para el Premio Nobel de la Paz 2017, y el Instituto de Economía y Paz le otorgó el Premio Liderazgo y Servicio para la Paz en 2016. Más información en www.exhaustthelimits.org

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Diagramación: Diana Martín, Oswaldo Romero

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